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“La decoración de la casa es sorprendente, extraordinaria. La adjetivación exacta sería tal vez: nunca vista. No creo que hay ninguna es esta país y en muchos otros países, parecida. La decoración de las casas es siempre igual según el estamento del que la habite: la burguesía, la pequeña burguesía, etc... Es el lugar común, constante. No le han dedicado gran atención. La de Dalí es insólita. Debería haberse hecho de ella una descripción precisa y exacta. Contiene sólo recuerdos, obsesiones, ideas fijas de los propietarios. No hay nada tradicional, ni heredado, ni repetido, ni copiado. Todo es mitología personal indescifrable. Hay muchas cosas, la significación de las cuales sólo conocen sus propietarios. Hay obras de arte (del pintor), cosas rusas (de la señora Gala), animales disecados, escaleras de paredes geológicas, que suben y bajan, libros (cosa rara tratándose de este personal), cosas vulgares o muy refinadas, etcétera.”
Josep Pla, Obras de Museo, 1981
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