Muchacha en la ventana. Préstamo temporal

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    Presentación del préstamo temporal

Se expone Muchacha en la ventana para celebrar los 40 años del Teatro-Museo

Préstamo temporal de una de las obras más emblemáticas de Salvador Dalí: Muchacha en la ventana, de 1925. La presta el Museo Reina Sofía de Madrid por tres meses en una acción de intercambio entre ambas instituciones. Por su parte, la Fundación Dalí presta al museo madrileño otro retrato de Anna Maria, titulado Retrato de mi hermana, del mismo año.

La Fundació Gala-Salvador Dalí ha presentado en la Sala de los Dibujos del Teatro-Museo Dalí de Figueres el préstamo temporal de una de las obras más emblemáticas de Salvador Dalí: Muchacha en la ventana, de 1925. La presta el Museo Reina Sofía de Madrid por tres meses en una acción de intercambio entre ambas instituciones. Por su parte, la Fundación Dalí presta al museo madrileño otro retrato de Anna Maria, titulado Retrato de mi hermana, del mismo año.

Con motivo de la celebración del cuadragésimo aniversario de la inauguración del Teatro-Museo Dalí, la Fundación Dalí quiere mostrar a sus visitantes uno de los óleos más representativos de la primera época del pintor. Se trata de Figura en una ventana, también conocido como Muchacha en la ventana. En él vemos a la hermana del pintor, a quien Dalí retrata de forma habitual durante la década de los veinte. En efecto, Anna Maria es la modelo del artista hasta 1929, momento en que Dalí conoce a Gala y la relación con su hermana toma otro rumbo. En este cuadro, la joven aparece de espaldas, asomada a una ventana abierta de par en par desde la que observa el mar de Cadaqués, un paisaje que acompañó a la familia Dalí y a la propia Anna Maria durante toda su vida.

Contexto de ejecución de Muchacha en la ventana

Es muy probable que el momento de creación de esta obra se sitúe en uno de los paréntesis de vacaciones familiares que los Dalí pasan en Cadaqués. Gracias a la amistad que les une a la familia Pitxot, recordados como los primeros turistas que pasan la temporada en este pueblo del Cap de Creus, los Dalí inician, aproximadamente a partir de 1910, una dinámica de veraneos en Cadaqués. El encuadre representado en este óleo puede ser la vista desde una de las ventanas de la casa que la familia tiene en la playa de Es Llaner: en primer término está el mar y, en el horizonte, la orilla opuesta de la bahía de Cadaqués, actual Avenida de Víctor Rahola. Este paisaje concreto aparece representado en más ocasiones en la obra de Dalí. Es el que podemos ver, por ejemplo, en Rocas de Es Llaner del año 1926 (n.º cat. 183), óleo que nos permite identificar como punto de partida de esta obra la casa familiar de Es Llaner.

Otro elemento que nos indica que nos encontramos en Cadaqués, concretamente en Es Llaner, son las casas reflejadas en el cristal de la ventana, las mismas edificaciones blancas que todavía hoy podemos identificar como paisaje de Cadaqués. No olvidemos que es este el entorno que Dalí pinta con insistencia en sus años de formación.
Durante las décadas de los diez y los veinte del pasado siglo, el pintor repite temática paisajística, y Es Llaner y Cadaqués aparecen como el eje vertebrador de sus telas: Playa de Es Llaner, c 1916 (n.º cat. 32), Paisaje de Cadaqués. Port Alguer, c 1919 (n.º cat. 72), Cadaqués, c 1919 (n.º cat. 83), Port d'Alguer y Monte Paní desde el Ayuntamiento, c 1920 (n.º cat. 44), La playa de Es Llaner, 1921 (n.º cat. 114) o Port Alguer, c 1923 (n.º cat. 140).

Es, pues, este Cadaqués el que, de manera sutil, Dalí hace aparecer junto a Anna Maria. Como hemos dicho, la década de los veinte son años de formación y definición estilística de Dalí, que experimenta con diferentes estilos artísticos y flirtea con diversos movimientos de la época antes de identificarse con el surrealismo. Tal vez podríamos definir Muchacha en la ventana como obra novecentista, ya sea por el hecho de plasmar en pintura un momento tan cotidiano como el de contemplar el mar, como también por el tratamiento clásico que da al cuerpo de Anna Maria y, sobre todo, por la habilidad ortodoxa de la pincelada daliniana. Vemos como, en 1925, Salvador Dalí ya se comunica con un lenguaje propio y combina la pincelada perfecta con el dominio de la composición de la escena.

Este cuadro se expone por primera vez, junto con 17 pinturas y 5 dibujos, en la primera exposición individual de Dalí, organizada por las Galeries Dalmau del 14 al 28 de noviembre del año 1925. Según leemos en la prensa de la época, el acto fue muy celebrado y tuvo un éxito rotundo. Dalí fue incluso homenajeado con dos banquetes, uno en el Hotel España de Barcelona, el 21 de noviembre, y el otro en el Hotel Gifré de Figueres, el 5 de diciembre.

Estas y otras noticias de prensa quedan recogidas en forma de notas y recortes en un álbum-dietario que el padre del artista, el notario Dalí, va completando a medida que incorpora todo lo que se refiere a la trayectoria de su hijo como joven artista. Un par de ejemplos procedentes de esta recopilación son:


La Publicitat (Barcelona, 20/11/1925). En la sección «Carnet de les Arts», C. C. nos informa de lo siguiente: «La tela Figura en una ventana, que es la que más sufragios ha conquistado, es el punto de máximo acierto en la yuxtaposición de estos dos elementos. La entonación gris y azulada de todo el cuadro, la luz magníficamente distribuida que hace resaltar con una extraordinaria nobleza la figura humana sobre la atmósfera transparente del fondo, todo ello confiere a esta obra simpática y penetrante una vaga resonancia elegíaca».

Según J. Cusí, en un artículo sobre la exposición de pinturas de Salvador Dalí publicado en La Veu de l'Empordà (Figueres, 12/12/1925): «Figura en una ventana, aun conservando las mismas cualidades de las otras telas, es más fresca, tierna de color y luminosa. Al contemplar esta pintura, uno experimenta una sensación de paz y bienestar indefinibles. La luz juega en los pliegues de la ropa y en las aguas del mar de una manera cautivadora. En todas las telas de Dalí hay algo que atrae; sus pinturas no son una sencilla combinación técnica y acertada de colores: detrás de todas ellas está fijada la emoción del pintor que las ejecuta».

Es evidente que Dalí disfruta de un primer reconocimiento importante de su obra y que tanto la exposición en las Galeries Dalmau como su pintura Muchacha en la ventana son ampliamente comentadas y elogiadas. El talento de Salvador Dalí ya es oficial.

Esta pieza se había visto tan solo en una ocasión en Figueres, con motivo de la antológica del año 1983 que se organizó en Barcelona y Madrid, una parte de la cual se desplazó hasta nuestro museo.

La Fundación Dalí ha encargado un montaje en la Sala de los Dibujos expresamente para este préstamo temporal. La instalación ha sido diseñada por Pep Canaleta y el grafismo ha estado a cargo de Alex Gifreu. Podrá verse durante tres meses -desde hoy, 25 de septiembre, hasta el 31 de diciembre- y será uno de los atractivos de la apertura especial durante las noches del 28 y 29 de septiembre, dentro del acto de conmemoración de los 40 años del Teatro-Museo Dalí.

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