La historia sitúa el nacimiento de Elena Diakonova —nombre real de Gala— en la ciudad tártara de Kazán el 26 de agosto de 1894. Hija de Ivan Diakonov y Antonina Deulina, es la tercera de cuatro hermanos. El padre, funcionario del Ministerio de Agricultura, desaparece cuando los hijos son todavía pequeños, y la madre inicia una relación sentimental con un abogado moscovita, Dimitri Íllitx Gomberg, de quien Gala adoptará el patronímico.
Gala se portaba con la dignidad del verdadero orgullo: de forma totalmente sencilla, natural, independiente, sin rebajarse a preguntarse por qué vestía peor que las demás, sin rebajarse a fijarse en sus vestidos (lo que convierte a Cenicienta en la protagonista del baile es que va de la mano del destino, de nadie más).
Anastasía Tsvietáieva, Memorias. Mi vida con Marina, Madrid, Hermida, 2018
En Moscú, Gala y sus hermanos crecen rodeados de libros y reciben una educación privilegiada. Su madre, culta y gran aficionada a la lectura, le transmite esa pasión que Gala cultivará toda su vida. En la escuela, es una alumna brillante. Comparte aula con Anastasía Tsvietáieva —hermana de la gran poetisa rusa Marina Tsvietáieva—. En sus memorias, Anastasía rememora las largas tardes compartidas con su apreciada amiga y explica que, cuando Marina las acompañaba y hablaba de su futuro como poetisa, Gala la escuchaba como «si bebiera un agua vivificante». También ella sueña con ser poetisa y creadora, pero pronto comprende que su don radica en otra forma de talento: la capacidad de reconocer al genio artístico, de impulsarlo y sostenerlo para que llegue a su máxima expresión.
Desde muy joven, su salud delicada la obliga a permanecer convaleciente durante largos períodos. De hecho, en 1912 es enviada al sanatorio de Clavadel, en Davos (Suiza), por una afección respiratoria. Allí coincide con un joven francés, Paul Eugène Grindel, que más adelante sería conocido como Paul Éluard. Pronto inician una relación amorosa que tiene como fuerza impulsora la pasión que ambos comparten por la literatura y la poesía. Durante ese período, Gala le alienta a escribir e inspira sus primeros versos, a la vez que lo ayuda a copiar y a pasar a limpio sus escritos. Gala llamará a esta colaboración entre ellos «el trabajo compatible».
En febrero de 1914, ambos son dados de alta del sanatorio. Gala regresa a Rusia para terminar sus estudios secundarios en el instituto femenino M. G. Brukhonenko, donde obtiene notables calificaciones y un decreto del zar que la faculta para ejercer de maestra de primera enseñanza. Paul Éluard, por su parte, vuelve a París, donde es movilizado a causa de la Primera Guerra Mundial. Ese mismo año Éluard publica en París Dialogue des inutiles,que cuenta con un prefacio de Gala, quien firma con el seudónimo misterioso de Reine de Paleùglnn. Es el primer texto publicado de Gala del que se tenga constancia.
Transcurridos dos años desde su despedida en Clavadel, el compromiso entre Gala y Éluard se mantiene intacto. Los miles de kilómetros que los separan y la oposición de las respectivas familias a su relación encienden aún más el enamoramiento entre los dos jóvenes, que están decididos a reencontrarse en París. En 1916, Gala, obstinada y romántica, abandona su vida en Moscú para ir detrás de un sueño. Con poco más de veinte años, atraviesa una Europa en guerra para reunirse con Paul Éluard y casarse con él. A partir de ahí, es Gala quien decide su futuro, un futuro brillante y prometedor, porque tiene el convencimiento y la tenacidad de quien sabe convertir los sueños en realidad.






