El Teatro-Museo Dalí resignifica 11 obras de la colección para explicar cómo el artista explora y representa la realidad

El Teatro-Museo Dalí de Figueres recupera once obras de su colección permanente y las presenta contextualizadas en la década de los setenta, un período en el cual el artista trabaja intensamente en la creación del futuro Teatro-Museo. Se trata de una etapa marcada por la investigación y la experimentación en torno a distintos recursos ópticos, con el objetivo de explorar nuevas maneras de entender y representar la realidad.

Las once piezas que reflejan esta inquietud científica y creativa incluyen ocho pinturas —dos de las cuales, estereoscópicas (pinturas dobles)—, un dibujo, una anamorfosis, la grabación de un holograma y seis fotografías. A partir del martes 24 de marzo y durante un mínimo de dos años, podrán verse en la Sala de las Logias, el espacio donde hasta ahora se había expuesto La Madona de Portlligat.

La obra de Salvador Dalí se caracteriza, ya desde los años veinte, por la presencia de imágenes enigmáticas que alteran la percepción de la realidad y despiertan significados ocultos al espectador. La década de los sesenta resulta especialmente prolífica en experimentos con ilusiones ópticas, una investigación que no se presenta de manera puntual, sino que es una constante en su obra.​

​Con el fin de provocar esta percepción singular del mundo sensible, Dalí combina y adapta su técnica pictórica a los avances científicos y tecnológicos más relevantes de su tiempo. A través de distintos métodos y sistemas —como la doble imagen, la estereoscopía, la holografía, representa simultáneamente la realidad externa y la interna, que pueden coincidir o no con quien la observa, pero que desencadenan un conjunto de asociaciones psíquicas capaces de sumergirle plenamente en el discurso artístico del pintor.

“SOY UN GEÓMETRA EN BUSCA DE LA TERCERA DIMENSIÓN EN LA IMAGEN FOTOGRÁFICA”: ESTEREOSCOPÍAS, ANAGLIFOS Y HOLOGRAMAS

ESTEREOSCOPÍA

La estereoscopía, presente desde los inicios de la fotografía, se basa en la presentación simultanea de dos imágenes casi simétricas, pero no idénticas.​ La observación mediante un sistema de espejos permite al cerebro fusionarlas y generar una imagen única con sensación de relieve. La correcta percepción requiere una posición de observación precisa, con la mirada situada en el punto equidistante de los dos espejos.

ANAGLIFO

El anaglifo consiste en la superposición de dos imágenes de colores complementarios —habitualmente rojo y azul verdoso— desplazadas unos milímetros una de la otra. Al observarse con gafas dotadas de filtros de esos mismos colores, cada ojo percibe únicamente una de las imágenes. Su superposición produce sensación de profundidad. Dalí adapta este principio a la pintura, integrando en una sola superficie las dos informaciones visuales que generarían el efecto tridimensional.​

HOLOGRAFÍA

La holografía permite registrar y visualizar hologramas, imágenes que conservan la información de profundidad del objeto. Un holograma se crea mediante la interferencia de dos haces de luz muy sincronizados, y cuando se ilumina adecuadamente, muestra una imagen virtual en tres dimensiones. Dalí explora esta técnica para llevar la representación tridimensional más allá de la pintura tradicional.

“Antes yo pintaba la fantasía de la realidad. Hoy pinto la realidad de la fantasía...”

DOBLE IMAGEN, ANAMORFOSIS Y TRANSFORMACIONES

Su pasión por los efectos relacionados con la visión se traduce especialmente en su interés por la doble imagen que sistematiza durante los años treinta a través del método paranoico-crítico de interpretación de la realidad, un método que perdura a lo largo de toda su trayectoria. Es el primer pintor del siglo XX que trabaja insistentemente en la recreación de la doble imagen de manera concreta, es decir, en la obtención de una imagen que, sin alterar ninguno de los elementos que la conforman, por un simple estímulo de nuestra voluntad, aparece otro sujeto completamente distinto al primero representado por el artista.​

Dalí experimenta además con las anamorfosis, imágenes deliberadamente distorsionadas que solamente recuperan su forma reconocible cuando se observan desde un punto de vista concreto o con la ayuda de un dispositivo reflectante.​

Entre la doble imagen y la anamorfosis, se sitúan las transformaciones, en las cuales el artista parte de una representación identificable y aparentemente intacta, donde incorpora elementos que modifican el significado e introducen una o diversas capas interpretativas.​