La Barca-ciprés es una instalación original y única creada por Salvador Dalí, compuesta por una barca y un ciprés. Se ha convertido en el símbolo que identifica la Casa Dalí de Portlligat. Cuando Dalí saca la barca del agua y la transforma en una obra escultórica, pierde su funcionalidad original y adquiere un nuevo significado. El objetivo del equipo de Conservación y Restauración de la Fundación Dalí es preservar la obra del artista creada a partir de la barca. Debido a su exposición a la intemperie, ha sido necesario encargar una restauración integral y, para ello, se ha solicitado la colaboración de los técnicos del Museo de la Pesca de Palamós y del maestro de ribera Andreu Casas
Un ciprés que se convierte en mástil mayor
En lenguaje marinero, al mástil mayor de una barca se le conoce como “árbol”. Como es habitual, Dalí nos propone un juego de dobles significados: el árbol-ciprés y el árbol-mástil mayor. La Barca-ciprés confiere un aire romántico a la bahía de Portlligat. Este lugar adquiere una luz al atardecer que evoca La isla de los muertos de Böcklin, una pintura que interesaba y obsesionaba a los surrealistas. Dalí, cautivado por aquella atmósfera de Böcklin, planta un ciprés en el casco, transportándose así a su infancia ampurdanesa y a los paseos por el cabo de Creus con su esposa Gala.
El reto de restaurar sin alterar su esencia
Del diálogo entre el Museo de la Pesca y la Fundación Dalí ha resultado un criterio consensuado de actuación que ha consistido en intervenir la obra daliniana lo mínimo posible, para garantizar la estabilidad sin perder la esencia de la pieza, respetando la voluntad del artista. Con manos expertas y madera noble, la Barca-ciprés ha recuperado su solidez. Pero hay que tener en cuenta que el ciprés está vivo, sigue creciendo y, por tanto, la embarcación cada vez tiene más trapo. Proporcionalmente, la barca se hará cada vez más pequeña y el velamen, mayor.
El proceso de restauración ha consistido en 3 fases: (1) se examinan y documentan las alteraciones; (2) se consolida estructuralmente la barca con la incorporación de bancos y cuadernas y la sustitución de los llits de treure; previamente, se elaboran las plantillas para replicar las antiguas piezas dañadas; (3) se restaura y protege la madera, con tratamientos de limpieza, consolidación y reintegración de los fragmentos rotos y, finalmente, se protege la madera con un barnizado final.
Gracias a la colaboración entre instituciones, ha sido posible que este fragmento del Mediterráneo siga explicando nuestra historia y la de dos personajes universales que convirtieron Portlligat en su lugar en el mundo.