
La obra gráfica documentada de Salvador Dalí entre 1924 y 1940 consta de dos etapas diferenciadas tanto cronológica como estilísticamente. Por un lado, distinguimos una primera etapa, que corresponde a los años veinte, asociada principalmente al entorno familiar del artista y sus amigos. Por otro lado, la segunda etapa, que corresponde a los años treinta, coincide con el traslado de Dalí a París −después de la ruptura con su familia a causa de su relación con Gala Éluard− y su incorporación al movimiento surrealista, del cual se convirtió en un miembro destacado casi de inmediato.
La obra gráfica de la primera etapa de Dalí comprende piezas inspiradas en su entorno de Figueres y en su periodo de estudios en Madrid (1922-1926). Estas obras fueron realizadas principalmente con técnicas calcográficas, a excepción del exlibris de 1925, dibujado a pluma y reproducido en una imprenta local, el cual constituye un ejemplo temprano de la incorporación de procedimientos fotomecánicos en el trabajo del artista. En conjunto, estas piezas revelan el compromiso de Dalí con esta disciplina. Entre ellas destaca Cap de noia (Cabeza de chica), un grabado al aguafuerte de 1924 que incluye una maculatura descartada, Retrat del pare (Retrato del padre), impresa en el reverso de la hoja. Otra obra significativa, Estudi de nu femení en repòs (Estudio de un desnudo femenino en reposo), muestra la estampación de una matriz de celuloide grabada a la punta seca e impresa con polvos de grafito. Ambas estampas coinciden con sus años de estudiante en Madrid en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de la Real Academia de San Fernando.
Se trata este de un periodo convulso, en el cual Dalí fue expulsado durante todo su segundo año de estudios a partir de finales de octubre de 1923. Aun así, el joven artista siguió trabajando intensamente; al volver a Figueres, comenzó nuevamente a estudiar con Don Juan Núñez, reconocido maestro de grabado y su antiguo profesor de arte de bachillerato.
Asimismo, en la obra gráfica de esta primera época se observa la influencia de múltiples fuentes como Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), el poeta futurista catalán Joan Salvat-Papasseit (1894-1924), o Picasso (1881-1973) creador junto con Georges Braque (1882-1963) del cubismo, y vinculado entonces al movimiento del rappel à l’ordre de París[1]. Un pequeño grupo de estampas, de estilo íntimo y grabados a la punta seca sobre celuloide, reflejan su profunda amistad con Federico García Lorca (1898-1936); a su vez, el exlibris de 1925 es una muestra de su relación con su primer mecenas, Josep Puig Pujades (1883-1949), escritor y político catalán de referencia en la provincia de Girona.
Respecto a la segunda etapa de su obra gráfica, correspondiente a su periodo surrealista a partir de 1930, cabe destacar que esta incluye obras de gran relevancia realizadas mediante técnicas calcográficas y, en su mayoría, vinculadas a ediciones de libros de tirada limitada producidas en reconocidos talleres de grabado y destinadas a un público especializado. Por ejemplo, el primer frontispicio que Dalí realizó para el Second Manifeste du Surréalisme (1930) procede de un dibujo a tinta china reproducido en fototipia con aplicaciones de color mediante la técnica del pochoir, un procedimiento artesanal especializado de larga tradición en Francia. Del mismo año datan otros tres libros −L’Immaculée conception de André Breton y Paul Éluard, Artine de René Char, y La femme visible del propio Dalí− reproducidos en heliograbado a partir de dibujos originales a tinta y que presentan retoques a la punta seca del artista.
En 1933, Dalí realiza las treinta ilustraciones a toda página para Les Chants de Maldoror (1934), una obra seminal compuesta por seis cantos en prosa del joven poeta Isidore Ducasse, más conocido por su seudónimo Conde de Lautréamont (1846-1870). Las estampas fueron reproducidas en heliograbado a partir de dibujos y grabados a la punta seca sobre celuloide realizados por el artista.
Entre 1935 y 1938, la obra gráfica de Dalí refleja la influencia de la cultura estadounidense, fruto de sus varios viajes a este país. Esta influencia se aprecia especialmente en la estampa Cranes mous et harpe cranienne (1935), cuya composición evoca el continuo movimiento del mundo urbano y moderno. En cambio, en Cours Naturel (1938), poemario de amor de Paul Éluard, Dalí plasma “los gritos desgarradores que vienen de la España Republicana”[2] en plena Guerra Civil española. En 1939, coincidiendo con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el artista se exilió en Estados Unidos donde permaneció hasta 1948.
[1] Véase Fanés, Félix et. al., Salvador Dalí: The Early Years, Hayward Gallery Publishing, Londres, 1994, p. 91.
[2] André Breton, hoja volante Cours Naturel.